Primero se ordena la pieza.
Antes de verla impresa, la propuesta define cómo se abre, cómo se pliega y dónde vive cada información. La gráfica y el troquel trabajan como un mismo sistema.
Un recorrido por cómo una identidad pasa de la pantalla a un objeto: estructura, material, escala y piezas listas para circular.
El packaging no empieza en el mockup. Empieza cuando la idea necesita una forma, una medida y una experiencia concreta para existir.
Antes de verla impresa, la propuesta define cómo se abre, cómo se pliega y dónde vive cada información. La gráfica y el troquel trabajan como un mismo sistema.
El mockup permite revisar proporciones, lectura y presencia antes de producir. No es un adorno: es la prueba de cómo se comporta la pieza en el mundo real.





Una identidad cálida y artesanal construida para funcionar primero como sistema gráfico y después sobre el producto real.
Frente, dorso, sello y etiqueta colgante se presentan por separado para leer con claridad la ilustración, la información y el tono artesanal de la marca.




Las vistas aplicadas permiten comprobar escala, legibilidad y coherencia entre la etiqueta principal, la información posterior y los detalles colgantes.



La misma dirección visual se adapta a soportes que acompañan eventos, puntos de contacto y momentos reales de la marca.




Diseñar para impresión es pensar cómo se ve, cómo se toca y cómo se recuerda.